Cuenta un periodista palestino, que el Estado de Israel ha convertido la franja de Gaza en una macrocárcel. Un presidio donde los carceleros administran la vida y la muerte de los presos.Ellos deciden si tienen luz, si beben agua, si comen, si viven o mueren.
Las autoridades carcelarias han decidido infligir aún más sufrimiento a los presos palestinos al atacar a las fuerzas naciones unidas. Los observadores estiman que la catástrofe humanitaria es ya la realidad de ese inmenso penal, y que a los muertos de los bombardeos, le sucederán los muertos de la hambruna, de las epidemias...
Las lágrimas rojas de los niños y sus llantos aplacados por las palabras que pierden su sentido cuando el espanto recorre las calles y las casas devastadas por la represión contra la gente. Contra el pueblo sometido , contra esta población penitenciaria a la que castigan ferozmente cuando clama por la justicia.
Cada vez, se levantan más muros para encerrar a quienes no se someten, a los que desafían la ley impuesta a sangre y fuego. El mundo, poco a poco, se va convirtiendo en infinidad de macrocárceles donde se encierra a los sobrantes de cupo...



